Brasil: La Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña (COIAB)



Fuente: Alianza del Clima

 

En Brasil viven más de 200.000 indígenas en 208 pueblos. Algunos pueblos numerosos son: los Guaraní (26.000), los Kaingang (18.000), los Yanomami (16.000), los Terêna (15.000), los Kaiwá (12.000-14.000), los Ticuna (12.000) y los Guajajára (10.000).

 

En la Constitución brasileña de 1988 se prometió la legalización rápida de los territorios indígenas. Sin embargo, este proceso visiblemente no ha avanzado mucho. La falta de interés del gobierno se muestra en la no disponibilidad de los recursos financieros necesarios para la demarcación.

Masacres de poblaciones indígenas, asesinatos de jefes indígenas, amenazas, robos e invasiones de terrenos no han encontrado fin hasta ahora. En la mayoría de los casos, los asesinos pueden contar aun con la impunidad. Según un informe de la CIMI (Consejo Indigena Missionário), las invasiones de territorios indígenas se han incrementado en un 95%, después de que en el año 1996 su protección fuera restringida mediante el Decreto 1775/96. Solo para el año 1996 en el reporte se dieron 109 casos, en los cuales 86 pueblos indígenas fueron afectados. Los intrusos estaban interesados especialmente en las riquezas naturales como oro y madera tropical. Algunas empresas asiáticas han invertido 500 millones de dólares americanos en la industria maderera brasileña y se han asegurado el apoyo del gobierno y de políticos locales para la tala de árboles en terriotrios indígenas. Con frecuencia se llega a conflictos violentos entre las empresas y las poblaciones afectadas. A pesar de que Brasil recibe altas sumas de dinero como ayuda para la protección de los bosques tropicales, la destrucción de la zona amazónica brasileña avanza constantemente.

Además, a partir de 1996 no se deberían otorgar más concesiones para la tala de árboles como caoba y virola; sin embargo, el 80% de la tala de árboles se realiza ilegalmente. Un control eficaz parece poco probable en vista de la deficiente dotación de las autoridades. Asimismo, grandes proyectos nacionales de construcción de presas y nuevas vías fluviales ponen en peligro a los ecosistemas y a la población indígena. Bolivia y Brasil construyeron con ayuda de créditos del Banco Mundial un gasoducto de 2.500 km de longitud para el transporte de gas natural boliviano de Santa Cruz a la costa atlántica de Brasil. Este proyecto ocasiona grandes daños en zonas con una biodiversidad extremadamente alta y tendrá consecuencias sociales probablemente inestimables para la población indígena (Compárese parte sobre Bolivia).

 

A causa del creciente contacto con personas no indígenas, los indígenas de la zona del Amazonas se ven expuestos a numerosas enfermedades, contra las cuales no tienen defensas. Sólo entre los años 1988 y 1995, el 21% de los Yanomami murió de gripe y paludismo, enfermedades hasta ahora desconocidas para ellos.


Texto actualizado: Maryhen Jiménez (Abril 2010)